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jueves, 24 de septiembre de 2009

ARTE PARA SUMERGIRSE EN OTRAS DIMENSIONES

ARTE PARA SUMERGIRSE EN OTRAS DIMENSIONES


Al citar una obra de arte, un cuadro famoso, habitualmente pensamos en ella por el goce estético que nos provoca. Raramente lo hacemos en otras de sus posibles funciones tal que son las de enriquecernos intelectualmente o como revulsivo en posturas combativas. Es decir, vemos el arte como objetos estéticos y no como elementos para actitudes receptivas o críticas ni como documentos históricos o incluso de acentuados contenidos morales.

El placer estético sensorial que nos produce esa obra artística tiene muy en cuenta el gusto de la persona receptora de esa sensación y suele expresarse en términos de aceptación o rechazo conforme a sus valores, empero, las obras de arte, a menudo, se expresan también desde otros presupuestos además de los estéticos, atesorando en su interior, significados, historias, intenciones e incluso algún que otro misterio para descifrar.

Al situarnos ante una obra artística, cada uno tendrá una mirada diferente que, evidentemente, ayudará a enriquecerla pero, esa mirada es parcial y por ello debemos intentar analizar otros factores que, además de ayudarnos a comprender su belleza estética, nos pueden sumergir en otras dimensiones como las éticas debido a su valor testimonial o documental, por el mensaje o la carga psicológica y, en definitiva, por llevar implícita la posibilidad de enriquecernos humanamente y así poder dar cumplida respuesta a los interrogantes que planteara el sociólogo norteamericano Lewis Mumford: ¿Por qué hemos llegado a ser dioses en cuanto tecnólogos, y semejantes demonios en cuanto seres morales, superhombres en la ciencia e idiotas en la estética –idiotas en el significado griego de aislados-, incapaces de comunicarse entre ellos y de entenderse unos con otros?.

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